" retrato de teckel"
 

Hace seis años, mientras exponía por primera vez mi retrato de teckel a lápiz, una gran dama parisina, extasiada, me encargó inmediatamente un retrato del suyo. De éste no tengo foto, y por eso no disfruta de los honores de estar en el museo del perro. Pero en junio de 2005, aquella misma encantadora cliente me volvió a llamar porque quería regalarle a su marido el retrato de su nuevo teckel de 19 meses, del que sí tengo foto.
Estaba lloviendo cuando hice la foto modelo: como veis, está borrosa, movida y demasiado oscura. Pero mi querida cliente quería esta foto y sólo esta foto. Así que tuve que poner en marcha mi imaginación.

Me tuve que inventar toda la parte izquierda de la cabeza, que estaba sumergida en una sombra tan densa que ni siquiera podía ver dónde se había metido el otro ojo.
Aquí abajo podéis ver un detalle de los ojos.

En esta foto, que muestra los detalles del pelaje del pecho, se pueden apreciar las diferentes capas de pintura, como veladuras. Las primeras, bastante ligeras, me sirven de guía para el color a la vez que definen el dibujo base. A continuación, con pequeños toques, voy mostrando la identidad del color, antes de ponerme a trabajar pelo por pelo.
Luego dejo descansar el cuadro unas horas para olvidarme de él y volver con la mirada fresca. Así veo ver mejor las zonas de luz y sombra así como las partes que están demasiado definidas y necesitan desdibujarse un poco.

Sirviéndome de un jugo sucio, mojo la acuarela sin tocar las partes que muestran la luz. En la foto se ve claramente.
Y en la parte inferior de la foto podéis ver un puñado de pelos beiges que he empapado con agua para fundirlos .




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