¿Cómo me convertí en retratista a los 42 años?
En la actualidad mi especialidad es retratar perros. Desde el jack russel al labrador, del perro de compañía a los perros de caza pasando por las jaurías de montería francesa. Intento ser el mejor en mi campo, no el mejor de mi pueblo, pfff... el Arte no conoce fronteras ni mi ambición conoce límites...Bonita frase, tendré que volver a utilizarla...
En dos palabras, quiero convertirme en el Winterhalter de las perreras de Gotha .
Página tras página, retrato tras retrato, voy a contaros la historia de mi joven carrera de pintor e intentaré haceros sonreír en la medida de lo posible. Vais a ver cómo una sucesión de casualidades me llevó a descubrir la acuarela y a convertirme en retratista... pero empecemos por el principio...
Por desgracia no tengo estudios de arquitectura, dibujo o decoraci--n. Mi padre, que era capit?n de industria, s--lo pronunciaba la palabra ÒartistaÓ en sentido negativo. As' que tuve que estudiar derecho y hacer cursos de marketing antes de comenzar mi carrera profesional en agencias de publicidadÉ como comercial, para mi desgracia, y no en el estudio como director art'stico.
En 1984 descubrí la telemática y las enormes posibilidades de la informática. Totalmente fascinado, me lancé como pionero del minitel . Monté una sociedad con la idea de crear una base de datos de ofertas de empleo, que creció de forma exponencial. Más tarde tuve la feliz idea de crear una de los primeros servicios de mensajería de fácil manejo. Este cuerno de la abundancia me permitió financiar todos los proyectos que emprendía. Así pude crear una revista que me permitía satisfacer mi verdadera vocación: la escritura .
Tras vender dicha sociedad en pleno apogeo de la moda telemática en Francia, volví a trabajar un tiempo en marketing, esperando una señal del destino.
Y aqu' comienza mi historia.

Un día, en agosto de 1996, hastiado de los deleites del mar, me fui de la playa para escribir algunas cartas a nuestros amigos. Los rotuladores de los niños estaban sobre la mesa, así que me entretuve ilustrando las cartas con dibujos del tamaño de un sello. Escribí unas veinte cartas. Cuando volvimos a casa tras las vacaciones, recibí una   entusiasta llamada: "tu carta era increíble y los dibujos formidables, deberías dedicarte a esto". Casi no había colgado el auricular cuando el teléfono volvió a sonar y otro amigo me hizo exactamente el mismo comentario. En pocos días recibí 18 llamadas idénticas. ¡DIECIOCHO! ¡Eso son muchas llamadas! Venga, va... voy a hacerme pintor .
Así fue como decidí ser pintor antes de haber tocado un mísero pincel en mi vida. Empecé pintando con las acuarelas de mi mujer y los pinceles de preescolar de mis hijos. Paso a paso descubrí la técnica por mí mismo, creando así mi propio estilo. Lo peor fue que tuve que reinventar, de la A a la Z, las fórmulas básicas del dibujo y la acuarela. Para que os hagáis una idea de lo ignorante que era... ¡creo que no mojé un solo papel en todo el primer año! Pero desde entonces he hecho progresos.
Para seros sincero, tengo que confesaros que este pequeño talento que descubrí a los 42 años estaba inscrito en mis genes. Mi madre quedó primera en dibujo en el examen de acceso a Bellas Artes. Mis adorables hijos han heredado a su vez este talento... ¡y les acaban castigando en el colegio por ser demasiado artistas!

Aquí tenéis mis primeras acuarelas :

Cuando descubrí que sabía dibujar, me pasé varios meses pintando únicamente naturalezas muertas de pájaros .
¡Un clásico! La particularidad de mis "cuadrillos" residía, quizá, en la luz y frescura de sus colores, pero sobre todo en mi manía por los detalles, que me empujaba a pintar las plumas fibra a fibra, sin omitir el más mínimo reflejo. Trabajaba para mí, por placer, intentado pintar una serie y sin la más mínima intención de vender mis obras. Un día, una paciente de mi mujer, que es médico, nos invitó a cenar. La señora de la casa, de alta alcurnia, se enteró de que pintaba y quiso ver mi trabajo. Al día siguiente vino a nuestra casa y quedó entusiasmada con mis acuarelas. Tanto que consiguió convencerme para que presentara mis naturalezas muertas en el Country-show de París .
Era la primera vez que exponía, así que sentía a la vez terror por las críticas que pudieran recibir mis cuadros y curiosidad por ver la acogida que podrían tener entre los amateurs.
Prueba superada. Todos los cuadros de los que estaba dispuesto a desprenderme se vendieron y, para poner la guinda al pastel, ocurrió algo que no esperaba: me hicieron varios encargos. El primero fue el del perro de Véronique, un jack russell llamado Monsieur Macho.
Nota Bene : de vez en cuando, cada vez más a menudo, voy a mostraros detalles de mis cuadros. Para verlos sólo tenéis que deslizar el cursor del ratón sobre la imagen y podréis ver una segunda imagen. Intentadlo con el murciélago que está durmiendo boca abajo, a la derecha.
Cuando este tipo de murciélagos tienen el pico largo, como es el caso aquí, casi se puede confundir con una becada .
En cuanto a las otras durmientes, podréis reconocer a

 

La "paloma torcaz" a la izquierda
La "perdiz roja", que no hay que confundir con la "perdiz griega", eso hecha "La gloria de mi padre"...no mina, el que est? de Marcel Pagnol. .
La "perdiz gris", que nunca llegué a terminar de puro hedor que despedía... fijaos en lo hinchada que está. Estaba verdaderamente putrefacta, a punto de desintegrarse . Al final quedó un poco demasiado azul porque nunca llegué a pintar los finísimos pelos grises de las plumas
La "cerceta común". Un patito encantador, probablemente uno de los manjares más deliciosos que os puede ofrecer un cazador.
Pasemos a cosas más serias... echad un vistazo a mi primer retrato de perro.