Retratos de niños con sus perros

Aquí tenemos el retrato de Christophe con su perro Pirsch, al que ya conocéis. Este encantador jack russell es el protagonista del cuadro "Fine-mouche", que habéis podido ver en la sección "cuadros de perros".
Si ponéis un cuadro encima del otro, veréis que se trata de dos retratos muy semejantes en cuanto a su construcción y a la técnica de dibujo. Esto os permitirá comparar la personalidad de los dos niños y de sus perros.

Christophe es muy extrovertido y Edmond más reservado, por lo que se esconde detrás.
Cuando hice esta foto, acababa de conocer a Christophe. Él acababa de saltar de su Quad, cubierto de barro, y me había dado la mano luciendo una sonrisa de niño feliz y risueño. Robé esta instantánea cuando su perro saltó a los brazos abiertos del niño que esperaba sus mimos
En ese momento, Pirsch estaba observando a unos gamos que se encontraban a unos cien metros en la pradera
.

Es curioso observar que Edmond y su perro son igual de reservados, tienen una misma forma de sonrisa fría y distante mientras que Christophe está tan abierto a lo desconocido.
Me encanta el lápiz. Es una disciplina fuerte y fina que no da cabida a error. Soy de la opinión de que no se debe borrar ni un solo trazo porque siempre se va a notar y perjudica el papel. Como no quiero alargarme, voy a intentar ceñirme a los retratos de perros o de niños con sus perros.

No soy muy fan de dibujar a varios niños con un único perro. Es una verdadera odisea conseguir que todos salgan perfectos. Un solo detalle imperfecto arruina toda mi satisfacción de creador. Podría enseñaros retratos de familias a lápiz con UN defecto. Pero yo sólo veo ese defecto.
Así que sed comprensivos, no me pidáis más ese tipo de cuadros.
He aquí una de mis pocos sanguinas, una prueba que hice por diversión antes de ponerme con el retrato a lápiz. Al final este cuadro me pareció lo suficientemente bello como para proponérselo a mis clientes, que lo aceptaron. Así que nunca hice la versión a lápiz .
Como la sanguina no se puede perfilar tanto como el lápiz, nunca la propongo como opción. Hay tantos retratistas novatos que hacen sanguinas malas, remilgadas y blandas que intento desmarcarme de esta técnica.
En principio, este retrato debía ser de la joven únicamente, pero no conseguía hacerle una foto en condiciones puesto que ella se comportaba de forma tímida y artificial ante mi objetivo. Al final fingí que me daba por vencido y, mientras tomábamos un té, le pedí que cogiera a su perro en brazos para intentar hacerle fotos a él. Ella se olvidó de mí y volvió a comportarse de forma natural, y pude sacar esta bonita foto de ella con su perro.
Acabo de colgar en la página cuatro cuadros más de niños a láp.............. Haz clic en Siguiente